Espanya cañí -7: els cares de Bélmez

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Fa quaranta anys la premsa dedicà pàgines i més pàgines a un pressumpte fenòmen paranormal conegut com les cares de Bélmez, a la província de Jaén. En una Espanya on no passava res, o si més no s´explicava poc, la suposada notícia causà una certa revolada, fins al punt que aquesta localitat de menys de 2.000 habitants es veié inundada de parapsicòlegs, ocultistis i nigromants. I de periodistes. Debo confesarles que gracias a este esotérico acontecimiento conseguí un sobresaliente de la asignatura de periodismo informativo en la Escuela Oficial de Periodismo, pues con un par de colegas y un Seat 850 nos presentamos en Bélmez y regresamos a las 48 horas con un reportaje que en cuatro capítulos se publicó en el diario Tele/eXprés.

El asunto de las caras de Bélmez todavía colea, lo que tiene su mérito porque recuerdo que años después se habló de ellas como de un fraude, resultado de las fantasías pictóricas de un familiar de los propietarios de la casa en cuyo suelo aparecían formas que semejaban rostros. Que en Bélmez hayan hecho de este superchería un modus vivendioquela regidoría de Turismo aproveche el tirón de las caras para incrementar el turismo es comprensible. Lo que no tiene razón de ser es que se quiera invertir en un centro dedicado a la investigación de las caras y que la UE y la Diputación de Jaén vayan a poner dinero para crear un museo de este fenómeno paranormal de dudosa credibilidad. En total destinarán más de tres cuartos de millón a esta ocurrencia, que no tiene pies ni cabeza, aunque sí caras.

El alcalde de la localidad considera que tiene todo el sentido del mundo poner en marcha un centro para dar a conocer este fenómeno. Habrá sala de exposiciones, de psicofonías y de proyecciones. El centro se dedicará a la "conservación y difusión del patrimonio etnográfico". Sin embargo, desde el campo de la ciencia han salido voces que advierten de lo disparatado que resulta este monumento a la ignorancia. El profesor de bioquímica de la Universidad de Granada Pedro Justicia ha declarado a Público que el fenómeno es un timo yque no se entiende que con dinero público se financie "una cosa tan casposa, del franquismo cutre". Este profesor se siente ofendido porque alguien desde la administración pueda considerar que unas formaciones sobre el cemento en las que se encontraron restos de hollín, vinagre y aceite pueda ser objeto de estudio científico.

Sorprende que la UE sea la principal suministradora de fondos al proyecto pseudocientífico de Bélmez. Son tiempos en que los ciudadanos exigen el máximo rigor de sus impuestos y aunque es legítimo que la localidad jiennense quiera sacar provecho de esta historia, cuesta creer que en Bruselas un comisario haya puesto su firma a una superchería a la que algunos denominan los caras de Bélmez.

11-VII-11, Màrius Carol, lavanguardia