panorÓmica editorial pancatalana

Maria Àngels Falquès, desde la muerte el año pasado de su marido, Robert Avril, sostiene la editorial El Trabucaire, fundada en 1985 en Perpiñán. "Robert y yo éramos militantes culturales y políticos que creíamos que en Catalunya Nord hacía falta publicar auores de aquí en catalán. Ahora somos la única editorial francesa que publica en tres lenguas: catalán, occitano y francés".

La editora se queja de la escasa simpatía que recibe de "los catalanes del sur" y de la dificultad de llegar con sus libros a Barcelona. La entrada masiva de población de habla no catalana y el centralismo del Estado francés respecto a las llamadas lenguas regionales ha reducido el número de menores de cuarenta años que saben leer y escribir en catalán. "Hay muy pocos profesores de catalán en las escuelas y el catalán, excepto en La Bressola, se enseña peor que el inglés, pero no dudo de que saldrán nuevas generaciones de escritores". Publican a autores como Joan-Daniel Bezsonoff, Joan-Lluís Lluís, Aleix Renyé y Gerard Jacquet, y traducen al francés a escritores como Jesús Moncada o Pere Calders. También editan obras en occitano, como las dal poeta y narrador Robert Lafont.

Buena parte de sus colecciones se dedica a mostrar al público francés "la historia de las tierras catalanas del Norte". Publican unos veinte títulos catalanes al año.

Hace unos días el equipo que  dirige la editorial Bromera, con sede en Alzira, subía a Barcelona para celebrar sus 25 años y hacerse visible en la plaza más poblada. Mientras en la capital catalana se ha agudizado la concentración editorial, en el resto de los territorios de lengua catalana resisten como pueden editoriales independientes de tamaño medio como Vicenç Pagès en Lleida o la editorial Moll en Mallorca, y surgen otros proyectos exquisitos como Adesiara en Martorell, Obrador Edèndum en Santa Coloma de Queralt, Ela Geminada en Girona o Edicions del Salobre en Pollença (Mallorca).

La profunda crisis económica, el cambio de modelo surgido por las nuevas tecnologías, la quiebra de la distribuidora Arc de Berà, la competencia con las editoriales en castellano, los pobres niveles de lectura (un 42% de catalanes mayores de 14 años confiesa no haber comprado ni leído un solo libro en el 2010), la saturación de títulos (10.000), el descenso de precios... Los inconvemientes son enormes y, sin embargo, la inmensa vocación libresca mantiene en sus despachos a editores como Josep Batalla (69 años) o a los treintañeros de la editorial Adesiara.

¿Tiene sentido aún hablar hoy de centro y periferia cuando la Red deja ya sin importancia el lugar desde el que se trabaja? Xavier Mallafré, presidente del Gremi d´Editors de Catalunya, piensa que ya no hay editoriales periféricas. "No hay ninguna diferencia significativa entre las editoriales según el espacio físico que ocupen. El concepto periférico no existe, o todos somos periferia de algo o nadie lo es. La única desventaja es que tienen menor presencia en los medios de comunicación de Barcelona".

Lluís Morral, director de la librería Laie, cree que "ahora, con las nuevas tecnologías, no importa el lugar en que estén ubicadas las editoriales, siempre que tengan una buena distribuidora. Nosotros intentamos darles salida a sus títulos, salvo, claro, que sean libros de interés muy local".

Pagès Editors, con sede en Lleida, cumplió veinte años el pasado mes de octubre. "Queríamos haberlo celebrado, pero con la crisis que hay, desistimos. Ya lo haremos por los 25 años", comenta sin perder la ilusión. "Barcelona es el núcleo de los editores, pero no tenemos ningún problema por estar en Lleida. Tenemos el almacén en una granja que era de mis padres y estamos a cien metros de la estación del AVE y en una hora nos plantamos en Barcelona. El problema de los pequeños es la concentración editorial que acapara puntos de venta y has de pasar por el tubo. Después de que quebrara Arc de Berà fundamos con otras editoriales la distribuidora Nus de Llibres y nos va muy bien. Otro problema es que la prensa de Barcelona no nos hace mucho caso".

Pagès edita 150 títulos al año, más otra cincuentena en castellano con Millenium. Su mayor éxito, con 16.000 ejemplares vendidos, es L´art de saber escoltar,de Francesc Torralba, que se ha traducido al castellano, alemán, italiano, francés y están en marcha las versiones portuguesa e inglesa. Además, convoca el premi Vallverdú de ensayo y su colección de poesía tiene 150 títulos. Sobre las ayudas institucionales, Vicenç Pagès cree que "si quieren ayudar al catalán, han de ayudar más. Cada vez piden más papeles, las bibliotecas nos compran pocos libros y sólo cuando el libro está ya publicado. Hay poca ayuda a las traducciones y los créditos que da al ICIC a la edición no son comparables a los que dan al teatro o al cine. Tenemos en marcha una historia de Tarragona en seis volúmenes que es un proyecto en el que llevamos trabajando siete años y es difícil acceder a los préstamos".

Lluís Pagès cree que "la gente hoy no lee tantos libros como hace veinte años. Hay más personas que saben leer, pero leen menos.

Estos lectores antes ocupaban su tiempo libre en leer muchos libros, pero ahora reparten su tiempo en otros medios. Tienen mejor formación y todos tiene cosas que decir, de modo que se publican más títulos para un mercado más pequeño".

En Tarragona (Valls) hay editoriales como Cossetània, nacida en 1996, que entre sus colecciones edita la obra de Narcís Oller. La quiebra de Arc de Berà le ha llevado a participar en una comercial propia con otras seis editoriales y a crear una colección de libros de bolsillo, Portàtil, aunque su distribuidora sea Àgora, de Planeta. El Mèdol cerró, pero siguen otras como Arola, con una colección notable de obras de teatro, un género con el que pocos se atreven. O una editorial exquisita como Obrador edendum, creada en el 2006 por Josep Batalla en la ciudad medieval de Santa Coloma de Queralt. Batalla, traductor de la Bernat Metge, es un erudito que encara ni más ni menos que el proyecto de publicar las obras latinas de Ramon Llull. "Editar sólo libros de ensayo y literatura de ideas es una locura, porque desde el punto de vista comercial no funciona; no hay público suficiente en Catalunya y las ventas son muy exiguas. Gracias a un convenio con la Universitat Rovira i Virgili y la Fundació Quer Alt, podemos coeditar los libros y repartir gastos. Tenía un poco de dinero y decidí crear la editorial, sabiendo que no ganaría dinero". Batalla trabaja con otras dos personas y quiere publicar cuatro o cinco libros al año. Rilke, Riba, Màrius Torres, Cirici Pellicer, Isaiah Berlin, Einstein y ahora prepara un inédito de Eugeni d´Ors, las conferencias pronunciadas antes de irse a Madrid, y que pueden leerse como los prolegómonos de La ciencia de la cultura.Batalla cree que las líneas de apoyo institucional no sirven de gran ayuda para editores que se arriesgan a publicar obras necesarias, pero difíciles de rentabilizar. "La transmisión de la cultura se ha hecho pedazos porque las universidades ya no imparten o imparten mal las lenguas clásicas. Se acaba la galaxia Gutenberg. Ahora son los economistas los que dicen lo que hay que hacer y lo que no".

Oriol Punsati-Murlà, fue director de la editorial Accent y acaba de poner en marcha (en febrero) Edicions de la Ela Geminada. También sabe que no ganará dinero con los libros que publique. tiene dos colecciones, para la ficción y el ensayo. En su consejo editorial figura Blai Gasull, Antoni Martí Monterde, Josep-Maria Terricabras y Joan Vergés. Ha publicado libros de Nietzsche y Sloterdijk y busca, dice, "la calidad minoritaria, con el objetivo de no perder dienero. Los que hacemos la editorial nos ganamos la vida con otros trabajos". En otoño publicará las cartas entre Joan Maragall y Clara Noble. Curiosamente, ha duplicado proyecto con otra pequeña editorial: la traducción por primera vez en catalán de los fragmentos a filosofía presocrática, realizada a partir del griego antiguo.

La editorial que prepara otra edición de los presocráticos es Adesiara, reunidos por Jaume Pòrtulas. Jordi Raventós, de 41 años, es el impulsor de Adesiara en Martorell, junto con otras tres personas de 37, 38 y 40 años. Su catálogo es muy singular con obras clásicas y surrealistas: Pushkin, Nietzsche, Voltaire, Sade, Apollinaire o Pirandello. "Reinvidicamos la edición artesanal, sin prisas. Damos el tiempo necesario a los traductores para que hagan bien su trabajo y pasamos hasta cinco correcciones de los textos. Muchas editoriales presentan ediciones deficientes por las prisas y la supresión de las pruebas de corrección para ahorrar", dice Raventós, que quiere publicar como máximo catorce libros al año. Tiene su despacho en el piso de encima de su vivienda y se reúne con sus colaboradores dos veces al año, cuidando con mimo a los traductores. Pretenden vender entre 1.000 y 1.200 ejemplares. En su catálogo caben Quartetes de Omar Khayyam en persa y catalán y El cançoner de Ripoll.

4-VII-11, J. Massot, lavanguardia

En el mapa que acompaña estas líneas están situadas en su ubicación geográfica buena parte de las editoriales en lengua catalana, según la lista proporcionada por los gremios de editores. En los últimos años, las editoriales catalanas han proliferado, ya sea en Barcelona o en comarcas. A Contra Vent (a caballo de Girona y Barcelona), Fragmenta, Viena y Labreu son algunas de las más destacadas e innovadoras.

En Girona también se ha vivido cierto boom, con la aparición de Vitel · la (Bellcaire d´Empordà), Brau (Figueres), Accent (Girona), o, más recientemente, Sidillà (la Bisbal) y Edicions de la Ela Geminada (Girona).

Josep Gregori fundó Bromera en Alzira hace 25 años "con un capital muy modesto, muchas ganas de trabajar y el deseo de hacer una aportación a la cultura catalana desde el País Valenciano". Bromera (espuma), como casi todas las editoriales, se salvó cuando un éxito inicial le permitió devolver créditos y estabilizarse. El libro salvador fue una novela juvenil, L´últim roder,de Josep Franco. Hoy cuenta con 40 colecciones, 1.200 títulos y ha vendido 6,5 millones de ejemplares, además de tener una fundación destinada al fomento de la lectura y ser pionera en el libro digital (Edi. cat) junto con editoriales de Catalunya. Ha publicado desde Jaume Cabré a Herta Müller y ha fichado al ex gerente del MNAC y del Palau de la Música, Joan Llinares.

Según Josep Gregori, "los valencianos que leen exclusivamente en catalán no pasan del 2%, mientras en Catalunya representan un 20". La editorial colabora con la entidad Escola Valenciana y tiene una potente línea de libros de texto que ahora ha quedado dinamitada con el decreto de multilingüismo por el que las escuelas de la comunidad ya no podrán elegir si prefieren dar las clases en castellano o en catalán, sino que se establecerá una división de las asignaturas por lo que, según Gregori, las materias de ciencias se enseñarán en castellano y las humanísticas en catalán. "Detrás de esta decisión hay una voluntad ideológica de uniformalización y de acabar con la etapa fecunda de la enseñanza en catalán", lamenta.

Los editores de Bromera tienen como lema: "Nosotros publicamos autores, no libros", e insisten en algo que no es una paradoja: "Bromera es un proyecto cultural que no olvida que es una empresa y una empresa que sabe que es un proyecto cultural", dice Joan Llinares, que apuesta por que a largo plazo se acabará imponiendo el formato digital de forma mayoritaria.

En Mallorca, la editorial más potente sigue siendo Moll, fundada hace 77 años, aunque han surgido novedosas como Edicions del Salobre (Pollença) o Ensiola (Muro). "Nuestro principal problema es de visibilidad en Barcelona. Editamos el segundo premio mejor dotado de lengua catalana y apenas ha tenido eco en los medios de comunicación catalanes". El ganador fue Carles El Saura con Contes de l´illa quànticayel premio Llorenç Villalonga fue Tesa Pous con El metge d´ Atenes."Catalunya representa para nosotros una gran librería, pero nuestra presencia tendría que ser mayor". Moll está contento con la distribuidora Nus de Llibres. La principal obra de su catálogo es el Diccionari catalàvalencià-balear.

Una pequeña editorial como Edicions del Salobre se ha hecho cargo de la edición de una obra con la que no se atrevió un gran grupo con sede en Barcelona: la obra completa de Andreu Vidal, uno de los poetas más renovadores de los últimos decenios en lengua catalana.

4-VII-11, J. Massot, lavanguardia