difícil viabilitat de l´Estat afganès

El miedo al enemigo ha obligado a suspender el reclutamiento de nuevos soldados. En dos meses empezará la retirada gradual de los 150.000 militares extranjeros desplegados en Afganistán que durará tres años. Los militares y policías nativos tienen que estar preparadas para asumir la seguridad del país y proteger a unos desconfiados ciudadanos.

Si no se recluta a tiempo se pone en peligro el proyecto estratégico preparado por la comunidad internacional. Ya hay 270.000 soldados y policías encuadrados en las nuevas brigadas afganas. Pero ¿están preparadas para asumir responsabilidades y enfrentarse en el combate abierto con los talibanes?

El coronel Nater Azimi, jefe del centro de reclutamiento hoy vacío de Herat, admite que los nuevos soldados reciben una instrucción insuficiente de sólo seis semanas en vez de los tres meses de rigor y que a algunos oficiales los mandan a entrar en combate a los seis meses de iniciar sus estudios en la academia militar, donde en teoría tendrían que pasar cuatro años. "Son órdenes del Ministerio de Defensa. Necesitamos un ejército con urgencia. Cuando hayamos suministrado todos los soldados necesarios, volveremos a los tiempos lógicos de instrucción y conocimientos", se excusa.

El centro de reclutamiento de Herat, uno de los cinco que hay en el país, licencia cada 45 días a 1.400 nuevos soldados. Las exigencias son muy rigurosas para evitar infiltraciones. Cada recluta tiene que ser avalado por dos familiares, que responderán en el caso de que se pase al enemigo o participe en un atentado.

Tras sortear varios requisitos - uno es no estar relacionado con el tráfico de drogas-,el aspirante es interrogado por un oficial de inteligencia y tendrá que comprometerse con el ejército durante tres años. Salarios de entre 210 y 260 dólares atraen colas de jóvenes que huyen del paro.

8-V-11, G. Sánchez, lavanguardia