les tropes occidentals han de sortir d´Afganistan

Un insurgente talibán consiguió entrar ayer a mediodía en el Ministerio de Defensa, en Kabul, con un chaleco de explosivos bajo el uniforme militar que vestía y, al no poder hacer estallar la carga, comenzó a disparar por los pasillos, matando a dos soldados e hiriendo a otros siete.

Un portavoz talibán, Zabiula Muyahid, asumió en declaraciones a Efe la autoría de la acción, afirmando que su objetivo era matar al ministro francés de Defensa, Gérard Longuet, quien llegó el domingo a Kabul. "Dentro del ministerio había una reunión en la que estaba el ministro de Defensa francés y otros diplomáticos", mantuvo Muyahid.

Longuet no se encontraba en el edificio, según varios medios franceses, pero tenía previsto reunirse ayer con su homólogo afgano, general Abdul Rahim Wardak, que sí estaba en su despacho en el momento del ataque. El Ministerio de Defensa francés aseguró que no cree que el atentado fuera dirigido contra Longuet, y añadió que este se encontraba en una base francesa situada a más de una hora en helicóptero del ministerio afgano y que ayer no tenía previsto acudir al lugar. El ministro francés llegó ayer a Kabul para visitar al contingente francés en el país, el cuarto más importante tras los de EE. UU., Reino Unido y Alemania.

Fuentes oficiales afganas no aclararon si se trató en principio de tres atacantes o de uno solo. Y, lo más importante, si el uniformado era un agente talibán infiltrado en el Ejército o simplemente de un terrorista disfrazado. El pasado sábado, un soldado afgano, que al parecer era un agente talibán encubierto, mató a cinco soldados extranjeros y cuatro afganos en una base militar en la provincia oriental de Laghman.

19-IV-11, agcs, lavanguardia