de Guatemala (lŽEstat) a Guatepitjor (el Narco)

"El narcotráfico ha financiado las campañas de los tres últimos presidentes, incluido el actual, Álvaro Colom. De los 335 alcaldes que tiene el país, 50 lo son gracias al dinero de los cárteles. Pero lo más grave es su infiltración en la policía, la fiscalía y la judicatura. Es el círculo perfecto".

Empezará la guerra en centros comerciales, escuelas y comisarías. Este es un mensaje para el presidente de Guatemala; somos el grupo Los Zetas y sólo queremos que el país sepa que el presidente Álvaro Colom recibió once millones de dólares antes de cerrar las elecciones y pagará por no cumplir". El mensaje llegaba hace una semana a tres estaciones de radio de la ciudad de Cobán en forma de amenaza.

O se difundía de inmediato o las instalaciones de las emisoras arderían y los familiares de sus trabajadores serían ejecutados. En menos de una hora, locutores de las tres empresas difundían en las ondas el texto, presunta obra de la organización mexicana como respuesta a la implantación del estado de sitio en su principal feudo guatemalteco: el departamento norteño de Alta Verapaz. Desde su capital, Cobán, el Gobierno había desplegado unos 500 agentes, entre policías y militares, para llevar a cabo operaciones de busca y captura de narcotraficantes. La medida, con una vigencia de 30 días a partir del 19 de diciembre, implica la suspensión de las garantías individuales y faculta a los cuerpos de seguridad para efectuar allanamientos y detenciones sin orden judicial, así como "repeler o reprimir cualquier acción" que se oponga a la recuperación del territorio. Porque según el presidente Colom -que ha negado todas las acusaciones- eso busca su decisión extrema: recobrar para el Estado el control de una región dominada por la mafia de las drogas.



La acción ha dividido a los guatemaltecos, que, si bien aceptan la imperiosa necesidad de proteger a los ciudadanos que viven bajo la ley del narco, observan con recelo los magros resultados de un procedimiento de excepción que trae a su memoria los años más oscuros de la guerra civil (1960-1996).

En opinión de Manuel Conde, primer negociador del Gobierno en el diálogo de paz con la guerrilla y actual secretario general del partido Unión Democrática, se trata de una medida "legítima para garantizar la seguridad de la población, aunque puramente operativa: lo que se hizo fue reemplazar más de 300 policías corruptos y restablecer la presencia de la autoridad".

Más escéptico, el criminólogo y académico David Martínez-Amador sostiene que los logros hasta la fecha (22 detenciones, 200 fusiles AK-47yM-16 decomisados, dos avionetas incautadas y 44.000 euros confiscados) "no son ni la punta del iceberg". "Hay que ser francos: Los Zetas se habían apoderado de intereses económicos privados - café, cardamomo, aeropuerto y hangares particulares-y el Estado reaccionó. La medida es útil, pero paliativa; no puede repararse en un día el olvido de décadas". Muchos años en los que, por una lectura política errónea de los acuerdos de paz, el ejército redujo efectivos y se cerraron bases militares clave para el control fronterizo.

Así, los tres clanes tradicionales del narcotráfico guatemalteco - Lorenzana, Mendoza y González-llevaban tiempo trabajando con sus colegas mexicanos del cártel de Sinaloa. Pero llegaron Los Zetas, los temidos y sanguinarios ex militares de élite, y trastocaron el statu quo de los barones de la droga. En sólo tres años - su presencia en Guatemala está certificada desde el 2007-barrieron a sus rivales sinaloenses, descabezaron a las mafias locales con "asesinatos ejemplares" de algunos de sus capos y tomaron el control de zonas estratégicas para el trasiego de armas, drogas y personas. De acuerdo con informes de la DEA (Agencia Antidrogas de EE. UU.) y del centro académico Woodrow Wilson, Los Zetas son ya la organización criminal dominante en Guatemala, con unos 800 hombres y fuerte actividad en los departamentos de Huehuetenango, Quiché, Alta Verapaz (valioso corredor de acceso a la capital y al norte y oriente del país), Izabal, Zacapa (zona clave para la entrada de droga desde Honduras) y Petén (donde controlan cientos de cruces fronterizos con México). Para su expansión combinaron a partes iguales tácticas temerarias de intimidación y violencia - "en el oriente del país han impuesto incluso toques de queda", revela Martínez-Amador-con alto poder de corrupción e infiltración de instituciones.

Una capacidad de cohecho y desestabilización que, según Conde, llega hasta la cúspide: "El narcotráfico ha financiado las campañas de los tres últimos presidentes, incluido el actual, ÁlvaroColom. De los 335 alcaldes que tiene el país, 50 lo son gracias al dinero de los cárteles. Pero lo más grave es su infiltración en la policía, la fiscalía y la judicatura. Es el círculo perfecto".

Al menos cuatro personas murieron calcinadas esta madrugada (hora española) y otras ocho resultaron heridas a causa de una explosión y del incendio que provocó en un autobús interurbano. El vehículo circulaba por las afueras de la capital de Guatemala, Ciudad de Guatemala, con rumbo a Ciudad Quetzal. Pasadas las 2 de esta madrugada, las versiones sobre el suceso eran confusas. Si bien en un primer momento hubo fuentes que apuntaron al lanzamiento de un artefacto explosivo, otras fuentes no descartan que el origen de las llamas estuviera en un cortocircuito. De las cuatro víctimas mortales, dos son menores que aún no han sido identificados, según informaciones de la prensa local. Los heridos fueron trasladados a dos hospitales de la ciudad. El autobús quedó destruido por el efecto de las llamas. Como consecuencia del siniestro, las fuerzas del orden cortaron el tráfico. La policía investiga las causas del suceso y no descarta que pudiera haber sido obra de pandilleros que extorsionan a empresas de transportes, como se dijo en un primer momento.

Ocho personas murieron ayer cuando unos hombres armados abrieron fuego indiscriminadamente en el interior de un microbús privado en una carretera del departamento de Olancho, en el sudeste de Honduras. En el ataque murieron cuatro mujeres y cuatro niños, y entre los heridos figura el conductor. El trágico suceso tuvo lugar en la carretera entre Catacamas y Juticalpa, el destino del microbús. Aparentemente, los autores del asalto estaban esperando la llegada del microbús para interceptarlo y atentar contra él. La policía no ha informado sobre los posibles motivos de la matanza.

4/8-I-10, E. Sabartés, lavanguardia