Pakistan colpeja Índia a l´Afganistan

India perdió al menos a nueve de sus nacionales - otros dos están desaparecidos-.Dos eran militares. India desempeña una importante labor de formación del ejército y la policía afganas y colabora estrechamente con su espionaje. El propio presidente afgano, Hamid Karzai, declaró que el objetivo del ataque era India.

Se trata del tercer gran golpe contra intereses indios en veinte meses. El más grave, en el 2008, fue un atentado suicida contra su embajada en el que perecieron 58 personas. India y Afganistán vieron la mano del espionaje militar pakistaní, el ISI. Hasta la propia CIA ha llegado a la conclusión de que el ISI había encargado el atentado a la red de Jalaluddin Haqqani, que hostiga a la OTAN desde su refugio en Waziristán del Norte (Pakistán). La fortificada legación india sufrió otro ataque a finales del año pasado, con 17 muertos.



Afganistán tiene una milenaria historia común con el noroeste de la antigua India (hoy India y Pakistán), y se ha convertido en pieza clave de su rivalidad regional. El atentado es un jarro de agua fría para su reconciliación, ya que se produce a las pocas horas de que Islamabad y Nueva Delhi celebraran su primer encuentro diplomático oficial desde el asalto terrorista a Bombay de hace quince meses. Se ha especulado que uno de los objetivos de los talibanes y de Al Qaeda es colocar a India y Pakistán al borde de la guerra para apartar al ejército pakistaní de la frontera afgana.



El ejército pakistaní comparte el deseo de ver a India fuera de Afganistán y recela de la penetración que sus vecinos han logrado en Kabul tras la caída de sus pupilos talibanes. Pakistán ve su patio trasero afgano como el espacio que le daría profundidad estratégica para poder sostener una guerra contra el gigante indio. También le saca de quicio que India haya reabierto dos consulados y haya inaugurado dos más, a los que acusa de financiar el terrorismo en su región beluchi y pastún.



En los noventa, India apoyó a la Alianza del Norte, mientras que Pakistán apostaba por los talibanes. Una vez colocado en el poder Hamid Karzai, Nueva Delhi se ha convertido en uno de los principales apoyos de su régimen, al que ha donado más de mil millones de euros para proyectos que desarrollan empresas indias, por ejemplo, el nuevo Parlamento afgano. Hace un año se concluyó una carretera que une el oeste de Afganistán con un puerto iraní, con el que India espera burlar el bloqueo comercial pakistaní y acceder a la riqueza energética de Asia Central. Otras obras adjudicadas a empresas occidentales terminan siendo subcontratadas a empresas indias y al menos cuatro mil indios trabajan en el país. Los afganos manifiestan mayor simpatía por el soft power indio (Bollywood) que por la mano de hierro pakistaní.

27-II-10, J.J. Baños, lavanguardia