┤Breu hist˛ria de la corrupciˇ...┤, Carlo Alberto Brioschi

No trobeu, si més no, que publicar "BREU HISTÒRIA DE LA CORRUPCIÓ. De l´edat antiga als nostres dies", justament aquesta setmana, mereix una menció als mitjans de comunicació de demà que aniran farcits del tema? Home, que la secció de cultura no quedi al marge!
Qui necessiti el llibre, li portem corrents,
Isabel Martí
Edicions La Campana
Tel. 934531665
27-X-09, lacampana

Las editoriales aguardan el anuncio del premio Nobel de Literatura como si fuera el gordo de la lotería de Navidad. Si la Academia Sueca premia a uno de los autores de su catálogo, el despegue de las ventas está garantizado. Pero lo que no suele ocurrir es que la actualidad político-judicial juegue a favor de un título recién publicado. Y esto es lo que le ha ocurrido a la editorial La Campana, que esta semana, la misma en que ha estallado en Catalunya un escándalo de corrupción investigado por el juez Garzón, saca al mercado el libro Breu història de la corrupció (De l´edat antiga fins als nostres dies),del que es autor el editor italiano Carlo Alberto Brioschi. La obra la prologa el abogado y ex conseller Francesc Sanuy. Brioschi, que ubica en el siglo IV a. C. el primer tratado político que reconoce la práctica de corruptelas (el autor era el braman Kautilya, ministro del rey indio Chandragupta Maurya) acaba su aproximación histórica al fenómeno con el mismísimo Silvio Berlusconi.

28-X-09, lamirilla/lavanguardia

entrevista a Carlo Alberto Brioschi

Inesperadamente, la Breu història de la corrupció (La Campana) escrita por Carlo Alberto Brioschi se ha convertido en uno de los libros de más actualidad de la temporada, al coincidir su salida a la calle con el auto del juez Garzón sobre las operaciones fraudulentas en Santa Coloma de Gramenet. Brioschi contesta por teléfono desde Italia las preguntas de este diario.

¿Siempre ha habido corrupción?

Sí. En la antigüedad era incluso aceptada en algunos casos, pues se recogía su práctica en unas leyes que la regulaban. Pero con la cristiandad la corrupción se convierte en un pecado, algo que no puede hacerse, a pesar de lo cual la misma Iglesia acogía muchísimos casos: los papas están particularmente manchados, con todas las simonías o compra de prebendas. Hoy estamos en la misma situación, porque en función de las declaraciones y las leyes sabemos que no se puede hacer pero al mismo tiempo la corrupción está ahí, subterránea, y la descubrimos cuando aparece un escándalo en los periódicos, como estos días en España.

¿Hay países más corruptos?

No hay distinciones en lo que respecta a la manera en que se produce la corrupción, eso es igual en todo el mundo. La diferencia está en la cantidad. Un estudio reciente sobre los diplomáticos de la ONU en Nueva York, que tienen derecho a aparcar sus coches donde quieran, muestra que son los de ciertos países los que usan ese privilegio de forma continuada, porque saben que no les van a multar. La mayoría son de ciertos países centroafricanos pero también italianos y españoles, más o menos de la misma manera. Los finlandeses, en cambio, son los que siempre aparcan correctamente. Interesante. En el Mediterráneo hay más facilidad para las trampas, se está más dispuesto a pagar para obtener alguna cosa que no se consigue de un modo honesto.

Si siempre ha habido, ¿sirve de algo actuar?

Claro. Es normal un cierto nivel de corrupción, pero si llega a unas dimensiones muy grandes es una amenaza para la democracia, como sucede en Italia, donde el primer ministro promulga leyes que evitan que sea condenado por su actividad empresarial. Benedetto Croce dice que, para escribir la historia, no es necesario ocuparse de esos temas. Pero eso es verdad sólo hasta cierto nivel. En Italia, en los años noventa, todos los partidos de gobierno y oposición formaban parte de un sistema ilegítimo de partición de la tarta. Y las cantidades de dinero eran muy altas. Es importante que los periodistas y los historiadores hablen de ello, y que los políticos honestos lo denuncien. La justicia es la instancia que debe intervenir. Hay que combatir las cosas que no funcionan.

¿Qué diferencia hay entre corrupción pública y privada?

La política es la más grave: son personas elegidas por el pueblo y deben ser controladas por aquellos a los que representan, es básico que no acepten sobornos. En una empresa privada, no podemos intervenir si no hay pruebas del delito. Es también grave, pero menos. En la empresa hay cosas aceptables que no lo son en política, como contratar a tu esposa y pagarle muchísimo dinero.

¿Son suficientes los mecanismos de control?

Hacen falta leyes simples, lo importante es aplicarlas de verdad. Exceptuando Italia, con leyes que perdonan delitos fiscales de extrema cuantía, el resto de Europa, en general, cuenta con los instrumentos legales necesarios.

Hay gente que ya no quiere ir a votar...

Eso sucede cuando los candidatos no nos inspiran la fortaleza de ser capaces de resistirse a la corrupción. Pero es importante ir a votar, y hacerlo por las personas que van a saber soportar las presiones mejor. Quedarse en casa es contraproducente.

8-XI-09, X. Ayén, lavanguardia

Si yo fuese Isabel Martí

Si yo fuese Isabel Martí, la editora de La Campana, hoy mismo enviaría un jamón a Bartomeu Muñoz, alcalde de Santa Coloma de Gramenet. Y otro a Lluís Prenafeta, y otro a Macià Alavedra. Tres jamones, uno por barba. Y una caja de fartons a Francisco Camps. Y un peine para bigotes al Bigotes. En el Portal de l´Àngel había una tienda de peines y cepillos, preciosa, frente al ya inexistente cine París y la hace décadas inexistente librería Porter. Creo que también cerró, porque, si no me falla la memoria, la última vez que pasé por delante vi un letrero que lo anunciaba. Pero, vaya, maravillas similares las puede encontrar en la Ganiveteria Roca, en la plaza del Pi. Anteayer compré ahí dos peines de carbono, italianos y antiestáticos, espléndidos.

Si yo fuese Isabel Martí, además de los regalos antes reseñados enviaría otros. A José Zaragoza, un paquete de turrones Planelles Donat por decir, en referencia al alcalde de Santa Coloma, que "Barto Muñoz es una buena persona". (O sea: que en la intimidad ¡lo llaman Barto!) A Montilla, una subscripción de por vida a El Jueves, por decir: "No todos los políticos somos iguales" y rematarlo diciendo que "la política dignifica al país". Recapacito y una suscripción de por vida a El Jueves me parece poco. Le regalaría una suscripción de por vida a El Jueves y un lote de calcetines Molfort´s. ¿Y a Jordi Pujol? A Pujol -y a Agustí Colomines, presidente de la Trias Fargas-, una cesta navideña acada uno, por decir (hace semanas Colomines y esta semana Pujol) que si los otros empiezan a sacar trapos sucios, ellos tirarían de la manta. Para ser precisos, Colomines amenazó con "tirar de la manta, poner al país en crisis y convertir esto en Italia". En referencia al financiamiento de los partidos, Pujol dijo: "Si entramos en ese asunto nos haremos mucho daño". Explicó también que si se ponen en ese plan acabarán todos "apestando un poco".

Todos esos regalos -y muchos más- enviaría en señal de agradecimiento si yo fuese Isabel Martí, porque la muy puñetera acaba de publicar el libro Breu història de la corrupció, de Carlo Alberto Brioschi (en una traducción excelente de Anna Casassas) y la promoción que entre todos le están haciendo pasará a la historia. Publicando Breu història de la corrupció precisamente esta semana ha dado en la diana. Es un libro que detalla, con rigor y soltura, la historia apasionante de los sobornos, los tráficos de influencias, las prevaricaciones, los desfalcos, las comisiones... Desde Babilonia hasta nuestros días. Lleva prólogo de Francesc Sanuy y cita inicial de Stanislaw J. Lec: ´Tenia la consciència neta. No l´havia fet servir mai´. Es una lectura deliciosa, purificante e imprescindible para todo aquel que, tras cerrar el libro, quiera luego levantar la cabeza y contemplar -desde una perspectiva más erudita- la poza de mierda en la que chapotean muchos de nuestros egregios conciudadanos.

29-X-09, Quim Monzó, lavanguardia