AFganistanPAKistan: o canvi d´estratègia o desastre

Cada vez menos estadounidenses apoyan la guerra, que ya dura ocho años. Las tensiones entre la Casa Blanca y el presidente afgano, Hamid Karzai, son visibles. En EE. UU., algunos señalan que Afganistán amenaza con convertirse en el Vietnam de Barack Obama. Washington no tiene claro cómo salir del atolladero.

En un ambiente de desánimo por una guerra larga y sin desenlace a la vista, el general Stanley McChrystal, comandante de las tropas de Estados Unidos y de la OTAN en Afganistán, presentó ayer un informe, exigido por Obama, sobre el estado de la guerra.

¿El diagnóstico? "La situación en Afganistán es grave, pero podemos tener éxito", dijo Mc-Chrystal en un comunicado. Para ello, Estados Unidos tiene que revisar su estrategia.



En las próximas semanas, Mc-Chrystal podría pedir un aumento de las tropas en Afganistán, una medida impopular que topa con fuertes resistencias entre la mayoría demócrata del Congreso y también en la Casa Blanca. Estados Unidos tiene ahora 68.000 soldados en Afganistán.

McChrystal presentó el informe, que no es público, diez días después de las elecciones afganas, en las que el escrutinio todavía no ha terminado, y justo al concluir el peor mes para las tropas de Estados Unidos desde la invasión tras los atentados del 11-S. En agosto han muerto 47 soldados estadounidenses.

La nueva estrategia, según fuentes de la OTAN citadas por Associated Press, sigue las directrices de Obama, que ha hecho de Afganistán -y no Iraq- su prioridad bélica. El objetivo ahora no es tanto matar el máximo número de talibanes, sino combatirlos protegiendo a los civiles, promoviendo el buen gobierno y el desarrollo económico, y reforzando las fuerzas de seguridad locales. El objetivo es eliminar las causas de la insurgencia.

Hace unos días, en un coloquio público en Washington, David Kilcullen, experto en contrainsurgencia y asesor del general Mc-Chrystal, explicó que los talibanes, en muchos aspectos, gobernaban de forma más eficaz que el Gobierno de Karzai. "En Afganistán, preguntas: ´¿Si le roban una bicicleta, a quién lo denuncia?´ Y la respuesta no es ´a la policía´, sino ´a los talibanes´", dijo. Los talibanes, prosiguió Kilcullen, están librando una "guerra de agotamiento", con la esperanza de que Estados Unidos y sus aliados acaben desistiendo y se marchen, como hicieron los soviéticos en 1989.

1-IX-09, M. Bassets, lavanguardia