el vicepresident USA Joe Biden, a Ge˛rgia

El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, llegó ayer a Georgia, después de su paso por Ucrania, en un viaje debidamente programado y anunciado para compensar la visita que hizo Barack Obama a Moscú a primeros de julio. Washington fue el gran promotor del giro hacia Occidente de las dos ex repúblicas soviéticas con sendas revoluciones de terciopelo - la de las rosas en Georgia y la naranja en Ucrania-,y la Administración Bush alentó la integración de ambas en la OTAN. Biden no necesita ahora confirmar en Tiflis o en Kiev lo que todos saben: que el camino a la Alianza Atlántica será muy largo, tanto para Georgia como para Ucrania - donde sólo parte de la población y el gobierno de Viktor Yushenko apoya el ingreso-.

El presidente georgiano, Mijail Saakashvili, no se privó ayer de anunciar, a través de The Washington Post,que pediría a Joe Biden más armamento (EE. UU. es su suministrador), de carácter "puramente defensivo" y en concreto sistemas antiaéreos y antitanque para que en Rusia "se lo piensen dos veces ante nuevas aventuras militares". Según el presidente georgiano, las conversaciones sobre el tema están "en fase muy preliminar".

Rusia ha advertido severamente contra el envío de nuevos cargamentos de armas para Georgia porque fue Saakashvili quien lanzó la guerra del verano pasado. El ejército ruso liquidó el asunto en tres días, deteniéndose a sólo treinta kilómetros de la capital georgiana, Tiflis.

El vicepresidente norteamericano verá, además de a Saakashvili, a tres líderes de la oposición - que intenta hacerle dimitir desde hace casi un año-,el ex candidato presidencial Levan Gachechiladze, la ex presidenta del Parlamento, Nino Burjanadze, y el ex embajador ante la ONU Irakli Alasania. Parte de la misión de Biden es insistir al presidente en el tema de las reformas democráticas.

Según el analista georgiano Soso Tsiskarishvili, citado por la agencia rusa Interfax, las visitas reiteradas de opositores a Estados Unidos sugieren que Washington estaría buscando el relevo del conflictivo Saakashvili, quizás incluso de acuerdo con Moscú. Para Tsiskarishvili, la declaración de Obama en Moscú defendiendo "la soberanía y la integridad territorial de Georgia" fue suficiente para "neutralizar la nueva guerra de la que habla" Mijail Saakashvili.

Rusia, que emancipó con la guerra a Osetia del Sur y Abjasia, no tendría ningún motivo para invadir ahora Georgia, pero en vísperas de la visitra de Obama a Moscú se vertió mucha tinta especulando con un ataque ruso. El argumento fue que el ejército ruso inició maniobras en el norte del Cáucaso y la marina hizo lo propio en el mar Negro, tal como ocurriera el año pasado antes de la guerra, pero esta vez justo cuando Obama llegaba a Moscú. El Kremlin no quiere que aumente el papel estadounidense en la región, y este era el mensaje. Saakashvili pide ahora que efectivos de EE. UU. se sumen a la fuerza de observadores de la Unión Europea, que es la únicos en la frontera de los dos territorios secesionistas de Georgia desde que Rusia impusiera su veto en el Consejo de Seguridad a prolongar la misión de observación de la ONU.

Según ciertos análisis, Moscú entiende que Washington ha aceptado sus exigencias. En Kiev, Biden subrayó el martes que esta es una idea equivicada yque el reinicio de las relaciones con Rusia no será "a expensas de Ucrania". EE. UU. no reconoce "ninguna esfera de influencia", afirmó, para reiterar lo mismo más tarde en Tiflis. Un eje de su visita a Ucrania fue la necesidad de invertir para modernizar las instalaciones gasísticas de Ucrania y reducir su dependencia de Rusia. "Vuestra libertad económica depende más de vuestra libertad energética que de ningún otro factor", dijo.

23-VII-09, agcs/red, lavanguardia