´Por no hablar de los psicóticos´, Quim Monzó

Brote es la palabra de moda. Hace un par de meses las secciones de economía empezaron a hablar de "brotes verdes", metáfora que aplican a los indicios de recuperación económica. Diría que aquí la primera persona que usó esa imagen fue la ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado. A propósito de las declaraciones de ciertas autoridades del Banco Central Europeo - que avisaban de que es pronto para hablar de recuperación y mejor no precipitarse-,Salgado dijo que vale, pero que en cuestión de semanas se verían "los primeros brotes verdes". La imagen gustó y a partir de ahí vinieron los demás, en fila india.

¿Por qué especificó que los brotes eran verdes? No entiendo mucho de jardinería, pero yo diría que los brotes siempre son verdes. Cuando dejan de serlo ya no son brotes, sino plantas como Dios manda. Igual que la nieve es blanca, el carbón es negro, y las personas son humanas, los brotes son verdes, per se. Eso sí: fue el adjetivo verde lo que le dio el éxito definitivo, porque hoy lo verde arrasa. No se entiende, si no, que la fórmula "brotes verdes" se haya impuesto a las "luces de esperanza" que usó Obama días antes para referirse exactamente a lo mismo. Con la obamamanía reinante, que una frase de Obama pierda frente a la de otra persona significa que esta es muy potente.

Según el diccionario de la Real Academia, brote viene del gótico brut.Da dos acepciones. La primera: "Pimpollo o renuevo que empieza a desarrollarse". La segunda: "Acción de brotar (empezar a manifestarse)". De esta última pone dos ejemplos - "Brote de viruela, de racismo"-,el segundo de los cuales nos viene que ni pintado. Porque brote es la palabra de moda no sólo porque se haya erigido en imagen oficial del inicio de la recuperación económica, sino también por los brotes de xenofobia anticatalana que algunos detectan. Días atrás, Manuel Chaves, ministro de Política Territorial, acusó al PP de catalanofobia. Ayer, la agencia Efe recogía la respuesta de Esperanza Aguirre: "No admito que me acusen de catalanofobia". También ayer, en La Vanguardia,Lugilde, Izquierdo y Bejarano firmaban conjuntamente un artículo que llevaba por título "¿Hay brotes de catalanofobia?". Eso, después de que en la edición digital de El Mundo colgasen - creo que el jueves-una pregunta a sus lectores: "¿Se siente usted catalanófobo?". La respuesta ha sido contundente: un 57% dice que sí, que se siente catalanófobo. Visto el éxito, cabe esperar nuevas variantes: "¿Le revientan a usted los negros?", "¿siente odio contra los judíos?".

¿Hay brotes de catalanofobia? Con sinceridad, creo que no. En España no hay brotes de catalanofobia, lo que hay es una espléndida plantación de 45.000 hectáreas (poco más o menos) que, gracias al esmero con el que se ha ido sembrando, regando y abonando, florece hoy en todo su esplendor.

18-VII-09, Quim Monzó, lavanguardia