´La gallina´, Isabel Garcia Pagan

La culpa es de una gallina. Apareció el 29 de septiembre del 2005. Fue una noche negra y de actividad frenética en el Parlament de Catalunya. Se acababa de cerrar el pacto entre PSC y CiU que daría luz a aquel ambicioso proyecto de nuevo Estatut que se aprobó al día siguiente y del que ya nadie se acuerda. Casi de madrugada hubo risas y aplausos en el hemiciclo a cuenta de una gallina, catalana para más señas, y los huevos que ponía, que se perdían por las calles de Madrid. "Hace siglos nos quitaron la gallina - que daba huevos grandes y rubios-por el derecho de conquista. Ahora está en Madrid, y se trata de recuperarla", arengaba el convergente Francesc Homs desde la tribuna. Los diputados, convencidos del acto de justicia, se conjuraron para cambiar el curso de la historia de esa gallina y devolverla a su hogar.

Sí, hubo un día en el que los políticos se rieron con la financiación, con lo que hoy es una tortura. Desde entonces, todo ha sido sufrir y sufrir. No ha habido nada, ni una propuesta ni iniciativa de esas llamadas de país que haya logrado sumar a casi el 90% del hemiciclo como aquella propuesta inicial de Estatut. Lo más parecido a aquel bloque político fue la aprobación la semana pasada de la ley catalana de Educación. Eso sí, a costa de dinamitar la imagen del Govern por el empecinamiento de ICV de salvaguardar su cuota electoral.

Ese acto de responsabilidad de PSC y CiU pasará a ser pura historia cuando el Govern acepte la enésima propuesta de financiación del Ejecutivo de Zapatero. Justo cuando más se necesita un frente catalán, cuando está en juego el futuro económico del país, los dos principales partidos se enfrentarán por los huevos de aquella gallina. Habrá un cisma entre gobierno y oposición hasta las elecciones catalanas.

Los estrategas de la calle Nicaragua se preparan para vender un pacto histórico que le de un revolcón a cualquier avance logrado por CiU en 23 años. Los huevos de nuestra gallina vuelven a casa, dirán. Sus contrincantes nacionalistas de la calle Còrcega se agarrarán a la letra del Estatut para cuestionar las cifras del nuevo modelo: Nos envían huevos, pero revueltos, será su réplica.

Todos tendrán razón. Sólo falta que sean capaces de admitir que, después de un lustro mareando la (…) gallina, la nueva financiación no será la que esperábamos ni la que merecemos. Por descontado, será menos mala que la anterior. La pregunta sería entonces por qué no nos hemos ahorrado años y años de tribulaciones. Sólo se vislumbra una respuesta: El convencimiento de que tanto sufrir y sufrir merecía una mejor recompensa. Ahora, con las cifras y las letras sobre la mesa, toca decidir si la gallineta ha dit que prou, que ja no vol pondre cap més ou.

7-VII-09, Isabel Garcia Pagan, lavanguardia