Xinjiang (Turquestan Oriental ´xinès´): un problema secular pendent i candent

China vivió ayer su mayor estallido de tensión étnica de los últimos cuarenta años. Las fuerzas del orden reprimieron con inusitada dureza una protesta de la minoría musulmana de los uigures, que se saldó con un total de 140 muertos, 828 heridos y centenares de detenidos. Las críticas internacionales no tardaron en llover sobre las autoridades chinas.

Le Xinjiang s´embrase, Internet témoigne
Emeutes sans précédent en Chine dans une province à majorité musulmane

Reprenen les manifestacions d´uigurs al Xinjiang (Turquestan Oriental): 140 morts i 816 ferits

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Las imágenes registradas ayer en las calles de Urumqi, la capital de la región autónoma de Xinjiang, eran escalofriantes. Lo que empezó como una protesta pacífica, de entre 1.000 y 3.000 uigures, por la muerte de dos miembros de esta etnia y 118 heridos en la ciudad de Shaoguan, se tornó en una batalla campal.

Según varios testigos, la policía frenó la protesta y controló la situación, pero entonces se empezaron a oír una serie de explosiones desde otro lugar de Urumqi, el mercado de Döng Köruk, conocido como Erdaoqiao en mandarín. Según la policía de Xinjiang, "bandidos" violentos empezaron a atacar a personas con bastones y cuchillos, quemaron 261 vehículos, incluidos 190 autobuses, 10 taxis y dos vehículos policiales.

La violencia se generalizó, los choques entre manifestantes y policías se multiplicaron y al final de la jornada se registraron 140 muertos, 828 heridos y centenares de detenidos. El balance más duro desde los tiempos de la revolución cultural (1966-76).

Ante esta situación, las autoridades decidieron establecer el toque de queda en Urumqi, así como puntos de control en vecindarios como Changji y Turpan, para controlar la situación, evitar nuevos disturbios y atrapar a los instigadores de la protesta.

Pero los orígenes de este sangriento episodio son banales, si bien evidencian la tensión social existente en la zona. Los acontecimientos se desencadenaron a partir de una mentira vengativa, según se ha sabido ahora.

Todo empezó a finales de junio, cuando Zhu, un trabajador de la etnia han (mayoritaria en China) perdió su trabajo en la fábrica de juguetes de Shaoguan, provincia de Guangdong. Una planta cuya mano de obra es mayoritariamente inmigrante uigur.

Para expresar su descontento por no haber encontrado otro empleo a Zhu se le ocurrió difundir a través de una web local que seis adolescentes uigures habían violado a dos chicas hanes. Un bulo que provocó unos violentos enfrentamientos entre las dos etnias que se saldaron con dos uigures muertos y 118 heridos.

El gobierno provincial de Xinjiang acusó ayer a la líder uigur en el exilio, Rebiya Kadeer, candidata al premio Nobel de la Paz, de aprovechar este hecho para instigar las protestas a través de internet. Kadeer, una empresaria uigur que llegó a formar parte del parlamento chino, lidera una organización que defiende los derechos de los uigures ante la colonización de la etnia han y aboga por la independencia de Xiniiang desde la llegada del ejército comunista en 1949.

Por su parte, los movimientos uigures en el exilio han rechazado estas acusaciones. Dilxat Raxit, portavoz del Congreso Mundial Uigur, con sede en Suecia, sijo que estas manifestaciones tienen su origen en el fuerte descontento que hay en la población de esta etnia musulmana ante la política oficial, y el dominio económico de la minoría han.

Por su parte, la ONU, a través de su secretario general, Ban Ki Mun, emplazó a las autoridades chinas a respetar el derecho de los ciudadanos a protestar. Y el presidente italiano, Giorgio Napolitano, señaló al líder chino Hu Jintao, de visita en Roma, que "el desarrollo económico impone nuevas exigencias en el campo de los derechos humanos".

7-VII-09, I. Ambrós, lavanguardia