a Pakistán flaco, todo son terrorismos...

La historia, de resultar cierta, no tendría nada que envidiar a un guión hollywoodiense de complots y conspiraciones. El atentado terrorista que el 8de mayo del 2002 costó la vida a 14 personas - tres pakistaníes y 11 ingenieros franceses-en Karachi, la capital de Pakistán, no sería la obra de Al Qaeda como en un principio se creyó, sino un acto de represalia o de extorsión para forzar el pago de una parte de las comisiones pactadas - y no satisfechas-en la operación de venta de tres submarinos franceses Agosta 90B a Pakistán en septiembre de 1994 por el equivalente de 820 millones de euros. Los muertos trabajaban precisamente para la Dirección de Construcciones Navales (DCN) francesa en la fabricación y adaptación de los submarinos.

La interrupción de los pagos la habría decidido Jacques Chirac tras ser elegido presidente de la República, en 1995, al descubrir que, en este trasiego de dinero, una parte había vuelto a Francia para financiar subrepticiamente la campaña electoral de su compañero de filas - y rival-Édouard Balladur, que en 1994 era primer ministro bajo la presidencia de François Mitterrand. El atentado fue cometido justo al día siguiente de la reelección de Chirac, el 7 de mayo del 2002.

"Francamente, es ridículo, grotesco, ¿quién puede creer una fábula parecida? ¿Qué quieren que conteste?", respondió ayer Nicolas Sarkozy, visiblemente molesto, al ser preguntado por este asunto en la conferencia de prensa final del Consejo Europeo de Bruselas. La pregunta no era gratuita. El hoy presidente francés era en la época ministro del Presupuesto y, además, director de campaña de Balladur. "Si ustedes tienen elementos al respecto, entréguenlos a la justicia", añadió. Lo mismo dijo Édouard Balladur, quien en France 3 aseguró que el contrato de los submarinos fue "perfectamente regular".

La justicia francesa es precisamente la que habría abierto una línea de investigación en este sentido - descartando la hipótesis de Al Qaeda-tras haber recibido al parecer nuevos documentos que avalarían tales sospechas. Así se ha dedicado a difundirlo sistemáticamente el abogado de las familias de las víctimas, Olivier Morice, después de que el jueves mantuvieran una reunión con los jueces antiterroristas que instruyen el sumario, los magistrados Marc Trévidic e Yves Jannier. "Todo apunta a un affaire de Estado", señaló el letrado. Por el momento, no hay confirmación oficial.

La clave de este giro judicial - caso de confirmarse-sería un documento confidencial anónimo de la DCN hallado por la policía, por azar, en el curso de otra investigación. El informe, bautizado Nautilus,acusa a los servicios secretos pakistaníes de haber "instrumentalizado" a un grupo islamista para cometer el atentado, en el que habrían contado con el apoyo del ejército: "El objetivo perseguido era financiero (...), se trataba de obtener el pago de comisiones no satisfechas", sostiene. El autor de la nota, según ha revelado el diario electrónico Mediapart,es un ex agente del contraespionaje francés, Claude Thévenet, quien ya ha sido interrogado por los jueces.

20-VI-09, Ll. Uría, lavanguardia