l´ONU es retira de Peshawar

La bomba de media tonelada que anteanoche despanzurró el principal hotel de Peshawar ha obligado a las Naciones Unidas a suspender indefinidamente sus actividades en la capital de la provincia pastún de Pakistán. El atentado suicida, perpetrado por tres terroristas, causó un mínimo de 18 muertos y 60 heridos, aunque a última hora de ayer seguían las labores de desescombro.

Uno de los fallecidos, el serbio Aleksandar Vorkapic, trabajaba para el Alto Comisariado de la ONU para los Refugiados (Acnur) y otro, la filipina Perseveranda So, lo hacía para Unicef. Asimismo, todo el personal del programa alimentario de laONU en la zona se alojaba en el hotel y tres de ellos, empleados locales, se cuentan también entre los muertos.

El alto comisario de Acnur, António Guterres, expresaba ayer el "auténtico dilema" en que se encuentra su organización: "Cómo atender a los necesitados sin menoscabo de la seguridad de nuestro personal". "Son los pobres, desarraigados y personas vulnerables a quienes más perjudica su muerte", dijo, tras advertir que los trabajadores humanitarios se están convirtiendo en objetivo en todo el mundo.

El hotel Pearl Continental de Peshawar - apenas tenía un tercio de ocupación en el momento del atentado-negociaba con Washington su reconversión en el nuevo consulado de EE. UU. Es el séptimo atentado en Peshawar este mes, como venganza por la ofensiva del ejército contra los talibanes locales, desalojados del valle de Swat tras cruentos combates. Dos millones y medio de personas han tenido que abandonar sus hogares. La mayoría han hallado refugio en casas de familiares, pero un cuarto de millón sobrevive en campos de la ONU, como el que acoge a 4.800 personas en el mismo Peshawar.

El Pearl - el único hotel confortable en Peshawar, aunque no de lujo-forma parte de una cadena presente en todas las grandes ciudades de Pakistán. Su dueño, pakistaní, posee también el Marriott de Islamabad, que sufrió un atentado en septiembre del año pasado con más de 50 muertos. El Pearl contaba con un estricto control de acceso de vehículos. El modus operandi de los terroristas, con un tiroteo para eliminar a los vigilantes y sortear las barreras antes de hacer estallar un camión bomba, se asemeja al atentado de hace dos semanas en Lahore.

La máxima representante de Acnur en India, la catalana Montserrat Feixas, trabajó dos años en Peshawar a finales de los años ochenta, y tres en Islamabad a principios de esta década. Corrobora los temores de Guterres: "Nuestra labor humanitaria se verá perjudicada por una libertad de movimiento mucho menor". Recuerda que cuando vivió en Peshawar "el problema no era la seguridad, sino ser mujer". "Todo cambió tras el 11-S. Hasta entonces, bastaba con pagar a cada tribu para asegurarse la protección en su zona", dice.

Mientras, en India, crece el temor a un gran atentado islamista con el objetivo de aumentar la tensión con Pakistán y devolver a la frontera este a las tropas pakistaníes actualmente comprometidas en la lucha antiguerrillera.

11-VI-09, J.J. Baños, lavanguardia