maniobres de l┤OTAN a Ge˛rgia

Tal como estaba previsto, la OTAN inició ayer en Georgia las maniobras militares que durante el último mes han levantado agrias protestas en Moscú. El Kremlin considera que son una provocación después de la corta guerra del Cáucaso en agosto pasado. La fracasada asonada militar de hace dos días en una base a 30 kilómetros de Tiflis, capital de Georgia, no ha modificado los planes de la OTAN. Las maniobras han de durar hasta el 1 de junio.

El presidente ruso, Dimitri Medvedev, calificó los ejercicios de "provocación evidente". Rusia pidió sin éxito que se suspendieran. Varios portavoces de la OTAN han repetido que los ejercicios no resultan peligrosos. Argumentan que habían sido planificados antes de que estallase el conflicto entre Rusia y Georgia sobre Osetia del Sur el año pasado. Unos 650 militares de catorce países participan bajo el programa de Asociación para la Paz de la Alianza para los antiguos países del Este. Son, han dicho en Bruselas, ejercicios sin despliegue de material pesado, orientados más al adiestramiento.

Coordina los ejercicios el español Cayetano Miró Valls, teniente general jefe del Mando del Componente Terrestre del cuartel de Pozuelo de Alarcón (en Madrid). Esta responsabilidad ha recaído en él debido a que este tipo de maniobras corresponden a los mandos de forma rotativa. También participa un número reducido de militares españoles destinados en la OTAN, pero ningún contingente concreto.

En un principio eran veinte los países que iban a participar. Según la prensa rusa, cuatro países han abandonado por presiones de Moscú: Kazajistán, Moldavia y Serbia, más Armenia, que tomó la decisión después del golpe militar de esta semana y de que Georgia acusase a Rusia de haber apoyado a los golpistas. Dos miembros de la Alianza, Letonia y Estonia, se retiraron previamente por motivos económicos.

Además de estas maniobras, del despliegue ruso en Osetia del Sur y Abjasia para controlar sus fronteras y del motín militar de esta semana, otro asunto completa el ramillete de motivos para las fuertes tensiones entre Rusia y la OTAN: el escándalo de los espías en la alianza militar.

Moscú expulsó ayer a dos diplomáticos canadienses como respuesta a la expulsión, la semana pasada, de dos funcionarios rusos de la oficina de la Alianza en Bruselas. Los dos diplomáticos expulsados ayer trabajan en la oficina de la OTAN en Moscú. En Bruselas lamentaron la medida por "desafortunada" y porque es "contraproducente" en los esfuerzos por "restaurar el diálogo y la cooperación con Rusia".

Este peloteo diplomático tiene su origen en un escándalo de espionaje en Estonia. En febrero pasado un juzgado estonio condenó por traición a doce años de cárcel a Herman Simm, por haber robado documentos de la OTAN. Desde 1995, tres mil informes han podido acabar en manos de Rusia a cambio de 1,3 millones de coronas (83.000 euros). Antiguo jefe de la policía estonia, Simm comenzó a trabajar ese año en el Ministerio de Defensa y, secretamente, para el Servicio de Inteligencia Exterior ruso.

7-V-09, G. Aragonés, lavanguardia