Declaració de Sa Santedat el Dalai Lama en el 50 anniversari del Dia de l´Aixecament Nacional Tibetà

versió íntegra de la
"Declaración de Su Santidad el Dalai Lama
en el 50 aniversario del Día del Levantamiento Nacional Tibetano"
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Para Tenzin Gyatso, el 14. º Dalai Lama, han sido 50 años en el exilio. Pero para los seis millones de tibetanos que no le siguieron han sido cincuenta años en el infierno.Con inusitada dureza, aunque apostando aún por una autonomía del Gran Tíbet dentro de China, el Dalai Lama hizo ayer balance, sin maximalismos pero con reproches. Llegó a asegurar que durante el maoísmo su pueblo vivió "el infierno en la tierra".

El 10 de marzo de 1959 se inició en Lhasa una revuelta contra la República Popular que desembocó en su fuga a India. Allí sigue, en Dharamsala, a los pies del Himalaya, concretamente en Macleod Ganj, donde no vive en nada parecido al palacio de Potala, sino en una especie de colegio de pueblo transformado en residencia. Al otro lado de la plaza, el modesto y funcional templo budista rebosaba ayer de paquetes de galletas para las deidades y de expectantes exiliados.

El superior jerárquico del budismo tibetano insistió en la vía media como fórmula para alcanzar "una autonomía satisfactoria y significativa para el pueblo tibetano y para el pueblo chino". Pero al mismo tiempo, dio a entender alguno de los motivos por los que la última ronda de negociación con Pekín, en octubre pasado, volvió a fracasar. "La insistencia china en que aceptemos que Tíbet ha formado parte de China desde tiempos remotos no sólo es inexacta, sino también irrazonable. Distorsionar la historia con propósitos políticos es incorrecto", remachó.

El premio Nobel de la Paz tampoco está dispuesto a renunciar a lo que considera la integridad territorial de Tíbet, que supera con creces a la de la región autónoma, hasta incluir una cuarta parte de la República Popular China, incluido el grifo de sus recursos hídricos.

Al referirse a la revolución cultural y otros episodios trágicos del maoísmo, el Dalai Lama afirmó que el pueblo tibetano "literalmente experimentó el infierno en la tierra", lo que llevó a "la muerte de cientos de miles" de personas. "Los tibetanos viven hoy en Tíbet con miedo constante y son vistos como delincuentes que merecen la muerte", añadió. Mientras tanto, "la religión, la cultura, la lengua y la identidad se acercan a la extinción".

El Dalai Lama considera que el progreso social y económico de Tíbet bajo dominio chino no compensa lo mucho que se ha perdido: "El desarrollo de infraestructuras que parecen haber traído el progreso se ha producido en realidad con el objetivo político de asimilar Tíbet, al coste inmenso de devastar el medio ambiente y la forma de vida tibetanos".

El presidente chino, Hu Jintao, que el lunes llamó a levantar "una gran muralla contra el separatismo tibetano", considera que el Dalai Lama incita al uso de la violencia separatista. Nadie esperaba ayer, sin embargo, nada parecido a la revuelta del año pasado - omitida en el discurso del Dalai Lama-,en la que 18 chinos han y musulmanes murieron asesinados. China respondió con una feroz represión a a las puertas de los Juegos de Pekín.

En Nueva Delhi, como en varias ciudades del mundo, Barcelona incluida, la comunidad tibetana ayunó como protesta contra la ocupación china de Tíbet.

11-III-09, J.J. Baños, lavanguardia