1r anniversari d┤una situaciˇ dolenta per˛ estable

Como si no fuera con ellas, las instituciones comunitarias guardaron silencio en el primer aniversario de la independencia de Kosovo, una declaración teledirigida desde Bruselas por las principales potencias europeas, partidarias de separarlo de Serbia.

Pero la efeméride no pasó desapercibida en la capital belga, barrio europeo incluido, por donde, como en Pristina, decenas de coches se pasearon ayer anunciando su paso a bocinazos y ondeando las banderas de Kosovo, Albania, Bélgica y EE. UU. El persistente rechazo a la independencia por parte de Serbia, dirigida ahora por políticos proeuropeos con los que se trabaja mano a mano para curar la herida kosovar, explica la discreción oficial.

La estabilidad política de la región es lo más destacable a los doce meses de la declaración de independencia, a juicio de la mayoría de los observadores, aunque al hacer balance en términos económicos o sociales esa estabilidad signifique más bien estancamiento. No ha habido milagros, pero tampoco grandes avances. Kosovo es igual de pobre que hace un año, el paro afecta al 40% de la población y la electricidad sigue siendo intermitente. Sin embargo, nueve de cada diez albanokosovares se declaran satisfechos por los progresos, según un reciente estudio de Gallup que recuerda otro de la misma firma en el que Kosovo aparece como el país más optimista del planeta.

También la diplomacia europea pide mirar más allá de los problemas del día a día para ver que "el 2008 ha sido un buen año para la estabilización de los Balcanes en general", como afirma Javier Solana, secretario general de Política Exterior de la UE, por boca de su portavoz. "Kosovo está mejor de lo que estaba", subraya. Pasados los primeros días, no ha habido incidentes reseñables entre las etnias. Y el éxodo de la minoría serbia que algunos vaticinaban no se ha producido.

Sobre el terreno, el enviado especial de la UE, Pieter Feith, teme por la seguridad en los enclaves de mayoría serbia. "Es muy frágil yen las últimas semanas hemos visto algún caso de violencia, puede resurgir en cualquier momento", ha declarado a la BBC. "Hay que encontrar una solución de una vez por todas", advirtió. Como era de esperar, los municipios serbios del norte de Kosovo no se sumaron a las celebraciones del resto del país por una independencia que no reconocen.

Unos 15.000 soldados de la OTAN permanecen desplegados en el país para velar por la seguridad cuando la situación desborda a la policía kosovar, oficialmente multiétnica. Además. 1.600 jueces, técnicos y policías de la misión civil enviada por la UE trabajan para reforzar las débiles estructuras kosovares. En marzo, con varios meses de retraso, debería funcionar a pleno rendimiento, con 1.800 efectivos.

Finalmente, han sido 54 y no 100 como vaticinaba el primer ministro Hashim Thaci hace un año los países que han reconocido a Kosovo como Estado soberano. Thaci afirma ahora que incluso Belgrado lo hará este año. El primer ministro Mirko Cvetkovic trató con desdén el aniversario y advirtió que no aceptará "los intentos de crear un Estado virtual en territorio serbio", por cuya integridad territorial luchará en los tribunales.

18-II-09, B. Navarro, lavanguardia